Sekitumi

18 septiembre, 2006

NO PIENSO VENDIMIAR

Cuando yo era un joven y tierno universitario, confiado y expectante ante los placeres y saberes ocultos que el mundo exterior me prometía desde la cárcel familiar de la adolescencia, los meses de septiembre siempre estaban envueltos en una dulce promesa de novedad. La piedra filosofal del rock, la del amor, la del saber enciclopédico, la del trabajo y la regeneración hígado/ pulmón dibujaban ante mí un panorama alentador sobre la posibilidad de cambio, de evolución, de aprendizaje.
No es que ahora haya dejado de ser tierno o joven, lo que ocurre es que a la ternura siempre puede adivinársele un poso de amargura y la juventud no es nada cuando ves que no te espera una vida demasiado distinta a la de tus padres (más endeudado, sin hijos y más desordenada, eso sí). La soledad, al fin y al cabo, no es más que un estado más de entre el amplio abanico de posibilidades anímicas que presentan las personas.
La obviedad es la siguiente: la soledad y el descreimiento (o incertidumbre) son sensaciones que gozan de una leyenda negra inmerecida. Solos llegamos al mundo y solos nos piramos, lo de en medio es sólo una tregua, y la contestación a lo mismo, una pataleta propia de la inmadurez. La incertidumbre o la falta de expectativas no es más que una posición estoica y realista. Pero también liberadora: si no esperas nada, cualquier cosa te alegrará la existencia.
Me encantaría contaros una bonita fábula hollywoodiense donde todo el mundo pasa el resto de su vida con la persona amada, vivimos como estrellas del rock y Chanquete no se muere, ni Jim Morrison tampoco. Pero os estaría vendiendo un montón de mierda. La misma mierda que suponen el nihilismo vital y el pesimismo trágico, simpáticos amigos del frustrado de libro con los que, sin duda, están confundiendo el contenido de este post.
Sueñen, amen, deseen, aspiren (con cuidado) y todo lo que quieran. Pero si no lo consiguen, no se desanimen, la posibilidad de no conseguirlo era real. Y sean comprensivos con las debilidades ajenas.
Es septiembre, sí, y no pienso vendimiar. Y espero que los bailes sigan sin mí.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Este post es totalmente ridículo. Quema tus discos de Nirvana, niñato quejica-'sufromucholuegomolo'.

20:44  

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