Sekitumi

23 abril, 2006

EL TRABAJO PERFECTO


Es cierto, los yanquis inventaron la bomba atómica, la democracia totalitaria, la doble moral, el exterminio mal justificado y representan el triunfo del capitalismo atroz y deshumanizador. Pero, cáspita, también inventaron la industria del cine, el rock y el periodismo "literario" (luego me fustigaré por usar etiquetas académico-casposas) y, en definitiva, un legado cultural que han sabido comercializar con habilidad pasmosa (y que en ocasiones resulta incuestionable e incluso inmortal, queridos quejicas del cine español). Si este arma de doble filo que es el periodismo guarda algún interés, es precisamente por la introducción de la subjetividad y la literatura en los géneros informativos tradicionales. Si algo dignifica a esta "profesión" es la posibilidad de compartir experiencias personales para elevarlas a una categoría colectiva, permitiendo crear un imaginario colectivo (adoro esta pedantería) que se nutre de vivencias ajenas.
Si aplicamos estas consideraciones al micro universo del periodismo musical, inútil y frívolo en el fondo, obtenemos artefactos tan sugerentes como el último libro que he leído: Pégate un tiro para sobrevivir, de Chuck Klosterman (Mondadori- Reservoir books).
El autor es crítico musical de la revista Spin, y cuenta, en clave de road movie pacífica, su viaje por las américas recorriendo lugares fetiche por haberse producido en ellos muertes relacionadas con la mitología del rock (Allman Brothers, Buddy Holly, Lynyrd Skynyrd, Kurt Cobain). El hallazgo, nada original pero llevado con gran eficacia, del libro, consiste en mezclar las divagaciones sobre la vidad sentimental de Chuck con sus observaciones sobre la cultura popular y las peculiaridades de cada lugar del país que recorre, acompañada de reflexiones musicales que surgen mientras conduce. A esto se añade, por supuesto, el pretexto original de bucear en la galería de aventuras fúnebres del rock y en su impacto, logrando algunos momentos ciertamente ingeniosos en torno a la construcción de una simbología de la vida y la muerte que la sociedad de masas ha conseguido hacer trascender. Al final de la lectura del libro se desprende una mezcla de amor y escepticismo por esa cultura, consciente el autor de que tal cultura es producto muchas veces de la arbitrariedad, al mismo tiempo que la dignifica como la respuesta más sincera de la gente "corriente" (entendiendo que el rock en los iuesei goza de un status impensable en nuestro querido país de folclóricas y artistas de la canción ligera de cortar y pegar).
Paralelismos entre los discos en solitario de los miembros de Kiss y relaciones sentimentales, apuntes sobre la personalidad específica de drogadictos específicos, radiografías de los ritos sociales de la América profunda, alegatos a favor de la superioridad de Led Zeppelin como mejor grupo de la historia (desde luego) y la verborrea tarantiniana tan típica, y tan reveladora, del fin de siglo yanqui. Todo esto y más aparece reflejado en un libro dotado de un ritmo adictivo (pura herencia de beatniks y periodismo destroyer en general) y que hace gala de una gran capacidad para empatizar con el lector (siempre que estés dispuesto a sumergirte en el universo pluri- referencial que se propone). Ideal para amantes de la cultura popular de finales del siglo XX, del rock, de la introspección sarcástica (otra de las armas del libro) y, en definitiva, de los viajes interiores y exteriores. Una gozada.

6 Comments:

Blogger reclutakintero said...

Angelito, creo que no has entendido el principio del post... Esto no es una elegía a los yanquis, no te ofendas porque Ejjpaña perdiese su hegemonía cultural en el siglo XVII.

23:35  
Blogger Zazutumi said...

Jajaja, que pikados!

17:04  
Blogger reclutakintero said...

¡Polémica! Este blog cobra vida al fin.Ángel, estoy de acuerdo contigo en todo, a mí también me ponen tenso las banderitas y los orgullos por un cacho de terreno... Sólo hablo de un impacto que, nos guste o no, se ha "globalizado" por todo el mundo. Y no reivindico el cine palomitero, ni los productitos MTV, ni, por supuesto, el fascismo institucionalizado. Me refiero a músicos o cineastas realmente grandes que casualmente son yanquis... Dylan, John Ford, Scorsese, Woody Allen..., si fueran ucranianos hubieran tenido el mismo talento, igual que aquí tenemos nuestros buñueles, berlangas y joseles, tan reivindicables como cualquier otro creador con talento. Y por favor, recordemos que precisamente la música que a tí y a mí nos gusta no la crearon precisamente los suecos. Repito: sí al talento, no a los guetos. Espero haber resuelto la cuestión.

18:01  
Anonymous Anónimo said...

¿Hay tias buenas por aqui?

09:48  
Anonymous Anónimo said...

Mierda Lorena! Échale un algo al angelillo que se le salen las hormonas por la laringe! Bien q os arregleis, hablando como buenos cristianos... ups! digo, coleguis ;) ARRIBA OCULTOOOOS!! jeje

23:42  
Anonymous Anónimo said...

Guapo!!! El blog es adictivo!!!! Joder! Cada cosa que leo me mola mas.
Yo también disfruté la quedada del otro día. Repetimos este finde? Dame un toquecillo si puedes quedar el domingo!.
Mil musus y gracias por la reaparición estelar.

16:04  

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