Sekitumi

16 febrero, 2006

ESPAÑA SE ROMPE (¡YUUUJU!) Y 2

Pero la abyección de tales propósitos cobraba un dramático giro cuando el ataque neo-bolchevique se centró en las juventudes nacionales. Lucifer, tridente en ristre, proponía esta vez la erradicación del espíritu cristiano de la escuela pública, defendiendo un estéril patriotismo constitucional según el cual Iglesia y Estado deben tomar caminos separados, ignorando la obligación, que no derecho, que tienen los buenos ciudadanos de propiciar lo que es alto designio de la Providencia: la perpetuación de un mundo de valores centrados en creer sólo lo creíble.
Tras atacar a la juventud, tocaba el turno de los padres. La figura del padre de familia, trabajador, diligente, y de cuyo esfuerzo se predicaba el pan de la familia, veía su honor mancillado por una ley que lo criminalizaba y le culpaba de maltratar a la mujer del hogar cuando la conducta de ésta se desvía de sus obligaciones innatas. Si es que van provocando, vamos hombre.
A pesar de esta cabalgada sin retorno al infierno, quedaba aún un oscuro designio por cumplirse. Los separatistas vascos y catalanes contaban con el apoyo del gobierno del Mal para acabar con la unidad de la patria, la misma que les amamantó y cobijó como la loba con Rómulo y Remo. Los vascos conseguían al fin que la nación cediese ante el chantaje de terroristas marxistas. Y los catalanes obtenían un nuevo Estatuto de Autonomía que les permitía exprimir al resto de españoles cual sheriff de Nottingham a los alegres burlones del bosque de Sherwood.
El panorama actual es desolador. El uso de las armas del oponente (pancartas, libertad de expresión) no dan el resultado deseado, ya que su naturaleza es intrínsecamente pecaminosa. La recogida de firmas sobre las Sagradas Escrituras tampoco parece surtir efecto. El espíritu del cruzado que todo español lleva dentro de sí, como valientemente recordó el mártir caído en desgracia Teniente General Mena, resucita en nuestra hora más oscura. Es hora de defender los valores que han hecho de esta nuestra patria la más avanzada de Occidente.