Sekitumi

16 febrero, 2006

CÁGATE EN LA PATRIA, MAS NO ESTIRES LA PATA

Qué susto cuando hace un par de semanas le dio un amago de chungazo al mentor de algunos de los que aquí escriben. Brevemente: a un estimado profesor de la facultad de terrorismo le sobrevino una repentina insuficiencia respiratoria mientras daba clase; dicha circunstancia se resolvió felizmente horas después, tras unos momentos de verdadera tensión. Normalmente, el estado de salud precario de un profesor me importaría tanto como la championlí (un carajo). Pero la mera especulación acerca de la pérdida de un profesor como el que nos ocupa (Pizarroso) implicaba una irreparable lesión al destroyer que todos deberíamos llevar dentro. Nuestro hombre es un verdadero agitador de conciencias, insolente, provocador, irreverente, egocéntrico y, como resultado natural, genial. Sus clases son una montaña rusa de emociones y apelaciones al inconformismo, lo cuestionable de nuestro mundo y nuestras propias convicciones. A priori, su perfil encaja con el del intelectual incansable y, a pesar de lo desvirtuado del término, "bohemio". En apariencia, su speech contra las patrias, filiaciones políticas y subnormalidades de todo tipo (¿furgol again?) constituyen la manera más obvia de provocar a las mentes más uniformadas del universo estudiantil. Nada de eso. Una vez superada la aparición chocante del personaje que, como todo intelecto superior, interpreta, hallamos a la inquietud personificada, al profesor que lo que menos le importa es la repetición memorística de las ideas. Una figura, quizás, hoy perdida en medio del pragamatismo insulso que contamina nuestras existencias de corderillos camino del matadero. Porque este hombre no transmite conocimiento, sino vida. La que le deseamos todo el tiempo que haga falta. Son muchos los traseros que quedan aún por pisotear, maestro.

1 Comments:

Blogger Zazutumi said...

Merecido homenaje al Señor Pizarroso. Si lo leyera, podrían pasar dos cosas: que se bebiera un lingotazo, inmerso en el más absoluto e impasible silencio o, que contestase con la más burda y, a la vez, genial respuesta antisentimental...
Piza, que la fuerza te acompañe.

17:52  

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