Hace poco, no sé muy bien por qué, se pronunció en clase de inglés el nombre de un tal Kurt Cobain. De inmediato, un muchacho de unos dieciocho que se sentaba a mi lado pregunta "¿quién?" Al margen de lo discutible que resulta extrapolar los héroes personales al pueblo llano (ese cuyos ídolos golpean una pelota cual mandriles en celo), me asaltaron unas dudas aplicables a nuestra actual franja de mini-seres de 14-19 años:
¿Os interesa algo que tenga más de un año y medio de antiguo?
¿sois la primera generación nihilista que no es consciente de ello?,
¿alguien cree en algo más allá de lo que le vomita la maldita tele?,
¿vuestra rebeldía se limita sólo a la transgresión de pseudo-macarras que nunca distinguieron El Bronx de Coslada?
¿por qué vuestras manifestaciones culturales se basan en la nada más absoluta?,
¿por qué nos interesa el arte hecho con las tripas (cine, música, lectura) y sólo os mola lo mismo que le molaba a mi abuela (lo fácil de entender)?,
¿por qué cojones no os mola el rock?,
¿por qué cojones sois incapaces de sentir emoción cuando escucháis a un tío como vosotros gritar que lo mejor es gritar?,
¿por qué las tías (yennis) se faltan tanto al respeto a sí mismas?,
¿por qué queréis hacerlo todo antes de tiempo (los petas son mejores cuando tienes pasiones en las que volcar su efecto, no cuando no hay nada mejor que hacer)?,
¿por qué hablo ya como un viejo?,
¿he caducado antes de tiempo?,
¿me parezco demasiado a los demás que denuncio aquí?,
¿por qué me siento extraño de mí mismo, cuando tenía la misma edad?
En cierta peli de yanquis reprimidos, un padre piensa en decirle a su hija que la confusión, el miedo y la inseguridad de la adolescencia, la ira, se le pasarán. Pero no quiere mentirle.
1 Comments:
Y ya más nunca se supo, del más Quintero del grupo...
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